La amenaza invisible

La amenaza invisible es el título elegido para la exposición colectiva comisariada por Nerea Ubieto para la Sala Amadís de Injuve en colaboración con L’Académie de France à Madrid, sección artística de la Casa de Velázquez, centro de creación artística e investigación que forma parte de las cinco Escuelas Francesas en el Extranjero, y donde se desarrollan estancias para creadores relacionadas con las artes, las lenguas, las literaturas y las sociedades de los países ibéricos, iberoamericanos y del Magreb, así como el intercambio cultural entre Francia y los países relacionados.

 

La exposición puede verse hasta el 1 de septiembre en la Sala Amadís (c/ José Ortega y Gasset, 71. Madrid) en horario de 11 a 14h. En total la muestra la componen doce artistas miembros de L’Académie de France à Madrid que han estado desarrollando su estancia durante el año, cada uno con una visión personal pero con un tema común. La amenaza invisible es el sentimiento de vulnerabilidad ante el acecho constante de la muerte, algo de lo que no se habla pero que está presente en cada momento de nuestras vidas. Esta toma de conciencia de la muerte (y de la vida en sí misma, por extensión) se plasma en las diferentes obras que componen la muestra, dando cada artista su visión particular sobre la desaparición, el acecho constante, la muerte como libertadora o la muerte propia teatralmente hablando; los artistas participantes, Nino Laisné, Giorgio Silvestrini, Marianne Wasowska, Ernesto Casero, Alejandro Ramírez Ariza, Keen Souhlal, Ana María Gomes, Èlise Eeraerts, Anaïs Boudot o Nathalie Bourdreux, Baktash Sarang y Benjamin Testa, han aportado piezas de vídeo, instalación, óleo sobre lienzo, fotografía… formatos dispares para una configuración sin embargo homogénea y que casa en todo momento con lo que se quiere contar.

El ambiente de la sala también ayuda a crear esa especie de vigilancia constante, la baja intensidad de la luz, la sorpresa deencontrar elementos inusuales (como ese espacio de cine en el centro de la sala que asemeja un enorme cubo negro un tanto inquietante), o la propia interacción con algunas obras hacen de esta exposición un lugar en el que reflexionar sobre la temporalidad de la vida, un lugar que parece aislado del resto del mundo, aparte y lejano, que crea cierto desasosiego e inquietud, como la muerte misma.

 

Tuve la oportunidad de asistir a la inauguración y fotografiar las obras y el evento, y la verdad es que disfruté mucho con la exposición, creo que refleja a la perfección una temática tan complicada de mostrar sin caer en lo obvio o lo truculento.

De todas las obras que conforman la muestra, una de las que más me impactó fue el vídeo The lake, de Anaïs Boudot, en el que vemos la imagen aparentemente estática de un paisaje montañoso y un lago, sin embargo, si observamos con detenimiento y permanecemos un momento observando, vemos que la imagen en realidad se mueve, vemos el devenir del tiempo, con cambios apenas perceptibles pero implacables. Un instant, de Nino Laisné, muestra también ese paso inexorable del tiempo mediante un vídeo en el que vemos los gestos, a priori cotidianos, que realiza la mujer protagonista: mirar por la ventana, abrir el armario, decidir la vestimenta, esperar… esperar un desenlace que no llega nunca y que nos deja con la incógnita, efecto que se maximiza con la situación física de la obra en la sala. Por último, la instalación de Marianne WasowskaSonámbulo magnético, reflexiona sobre esas imágenes inconscientes que surgen en nuestra mente en los momentos menos esperados, un imaginario que no sabemos muy bien de dónde procede, mezcla de experiencias e inventiva.

En general, la exposición está muy bien montada, con un hilo conductor interesante con obras que le van aportando nuevo significado. El catálogo está disponible para descarga aquí.

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