Libros

Edogawa Ranpo y el ero-guro nansensu

Hacía mucho tiempo que quería leer algo de Edogawa Ranpo, pero el mundo editorial no estaba de mi parte dada la escasez de libros publicados, salvo algún que otro relato en tomos recopilatorios de relatos policiales descatalogados que conseguí en librerías de segunda mano. Sin embargo, el año pasado la editorial Satori añadió a su ya magnífico catálogo el primero de una pequeña serie de libros de este autor japonés.

Pero empecemos por el principio.

 

Edogawa Ranpo es el pseudónimo de Hirai Taro (1894-1965), escritor japonés nacido en Nabari, en la prefectura de Mie, y descendiente de una familia samurai. Se gradúa en Ciencias Económicas por la Universidad de Waseda en 1916, pero nunca trabajó como tal, publicando su primer relato en 1922. El nombre que escoge desde un primer momento para firmar sus libros viene de la pronunciación japonesa de Edgar Allan Poe (Edogaa Aran Poo), a quien admira, pero es además un juego de palabras ya que los ideogramas que escoge para representar su nombre hacen referencia al río Edo (Edo-gawa), nombre de Tokyo hasta 1868, y la palabra “ranpo”, que quiere decir “camino aleatorio” en japonés. Esto ya nos va dando pistas sobre la personalidad del autor y el tipo de literatura que más le atraía: la novela enigma. De hecho, a Edogawa Ranpo se le considera el padre de la literatura criminal moderna en Japón, y el mayor exponente del llamado ero-guro nansensu (ero-gro nonsense en inglés), es decir, el género erótico-grotesco-absurdo, una corriente artística que actúa como protesta ante los tabúes de lo tradicional y que se ve además influenciada por las corrientes europeas de vanguardia como el Surrealismo, el Expresionismo o las teorías del psicoanálisis y las patologías mentales.

Así, Edogawa Ranpo construye sus historias en torno a personajes extremos, abocados a un mal del que son conscientes pero al que no ponen ningún remedio, recurriendo al crimen como solución para su aburrimiento incurable; son personajes que no dudan en transformarse en conocidos (como Hirosuke Hitomi, protagonista de El extraño caso de la Isla Panorama) e incluso hermanos (como en el relato Los mellizos) para conseguir aquello que se han propuesto y continuar con sus ideas grandilocuentes, exageradas y, a la postre, criminales. Hay, además, dos elementos fundamentales en la obra de Edogawa Ranpo: por un lado su pasión por la óptica y los avances científicos, y por otra el trampantojo, las transformaciones e ilusiones ya sea de la mano de sus retorcidos personajes como del ambiente en que se mueven.

Dentro de esta atmósfera enrarecida en la que leemos hechos a cual más grotesco y extraño, surge el personaje más famoso creado por el autor: Kogoro Akechi, considerado detective privado aunque no se nos den muchas pistas sobre él, y del que vemos, además, una evolución radical a lo largo de los libros y relatos en los que aparece. Akechi trae consigo referencias a procedimientos criminales alegando que es “lo que hacen los detectives extranjeros”, clara alusión a las fuentes de inspiración de Ranpo: Edgar Allan Poe con su afamado Auguste Dupin, Sir Arthur Conan Doyle, o las trampas del ladrón más famoso de Francia, Arsène Lupin, creado por Maurice Leblanc, a quien recuerda un poco la forma de escribir de Ranpo en cuanto a la construcción de la historia.

De los libros que he leído de Edogawa Ranpo, el que más me ha gustado sin duda alguna es El extraño caso de la Isla Panorama, con un personaje (Hirosuke Hitomi, mencionado unos párrafos más arriba) que no duda ante nada para realizar la obra de arte definitiva, sumido en tensiones sexuales y morales de las que decide salir mediante el crimen, en sus obsesiones vemos los temas que más le gustaban a Ranpo: las ilusiones ópticas, la transformación (más bien la suplantación de identidad), acciones grotescas y macabras que se van repartiendo por toda la historia.

De sus relatos cortos, me fascinaron Un amor inhumano, donde una especie de Pigmalión prefiere el amor por lo inanimado a lo humano; La oruga, que se ha tratado tradicionalmente como antibelicista pero que personalmente me parece de los relatos más extraños que he leído; o Pulgarcito.

Todas estas historias han sido publicadas por la editorial Satori en los tomos El extraño caso de la Isla Panorama (abril de 2016), Rampo: la mirada perversa (septiembre de 2016) y Los casos del detective Kogoro Akechi (marzo de 2017). Otras novelas y relatos han sido también publicados por las editoriales Jaguar (aunque actualmente están descatalogados), Quaterni o Salamandra, si bien sus ediciones no me gustan tanto.

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