Un viaje llamado vida

Un viaje llamado vida es uno de esos libros que, con sencillez y sin pretensiones, terminan encandilando al lector. Leyendo cada nuevo capítulo, casi cada párrafo, con curiosidad por saber qué era lo siguiente de lo que me hablaría su autora. Al leer este libro me sentí como si una vieja amiga me contase todas las cosas que había vivido desde la última vez que nos vimos, alternando el relato de acciones con pensamientos más o menos profundos sobre la vida, la amistad o la situación de Japón.

Banana Yoshimoto, su autora, es el pseudónimo de Mahoko Yoshimoto, nacida en Tokyo en 1964. Su nombre lo toma de su amor por la naturaleza, puesto que le encantan las flores rojas del banano. Aunque sólo he leído una obra suya, me gusta mucho su estilo fresco y sencillo, sin grandes elaboraciones pero aún así bello. Un viaje llamado vida es quizá un libro un tanto especial, puesto que es una mezcla de autobiografía en el que cada capítulo supone un tema separado de los demás, vivencias salpicadas de pensamientos sobre la vida, el paso del tiempo, la amistad, la familia o incluso sobre la situación de la mujer en el Japón actual.

 

«Acumular buenos recuerdos es lo único que podemos hacer en la vida.»

 

Su primera (y más famosa novela) es Kitchen, que supuso un éxito inmediato y la lanzó al estrellato, traduciéndose a más de veinte idiomas y originando dos películas. Casi todas las obras de Yoshimoto están publicadas en España por Tusquets, aunque ésta de la que hoy os hablo viene de la mano de Editorial Satori, una de mis favoritas, pues ha hecho posible el acercamiento de la literatura clásica y contemporánea japonesa más allá de Oe, Mishima o Murakami, prestando especial atención a esos autores o libros un tanto olvidados por el público occidental.

La edición está, como todas las de Satori, muy bien cuidada, y de hecho fue su portada lo que más me llamó la atención, puesto que es de una fotógrafa que me gusta bastante: Natsumi Hayashi. Su fotografía encaja perfectamente con la temática del libro, y es que Hayashi realiza todos los días un autorretrato donde el factor común es que nunca está tocando el suelo. Aunque sigue en activo, lamentablemente dejó de publicar en su blog en 2011, pero aún está disponible para ver las imágenes que tomó levitando.

El libro de Yoshimoto está plagado de pensamientos inspiradores, de citas y de un aire un tanto naif que engancha desde el principio. Sin embargo, mi frase favorita es:

«Cada día es un viaje.»

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *